Haz que amen tu marca

el amor por la marca
haz que amen tu marca

Según estudios de neuromarketing, las imágenes generadas por una marca superan incluso a la calidad o el gusto presente de un producto en pruebas ciegas. Y todo porque antes de pensar, sentimos.

¿George Lowenstein, del Carnegie Mellon University en Pittsburgh lo manifestó diciendo que «bajo la influencia de emociones poderosas, la gente a menudo hace lo opuesto de lo que sería mejor para ellos», haciendo referencia a los resultados del estudio de Read Montague, neurocientífico americano que replicó el famoso «Desafío Pepsi» con controles neurológicos que dejaron patente la importancia de una marca en la toma emocional de decisiones de compra.

Por ello es esencial atender a nuestra marca y a las emociones que es capaz de destilar. Y esa circunstancia lleva marcando distancias en el mundo del marketing desde hace unos años. Al final como casi todo lo que viene de ultramar y después de atravesar el océano, acaba llegando a nuestras empresas y ya lo tenemos aquí. Despacito, casi sin darnos cuenta y con la intención de ayudar a nuestro negocio.

LLEGA EL ENGAGEMENT Y LLEGA PARA QUEDARSE

¿Pero qué es el engagement? Si atendemos a su traducción nos vemos inmersos en uno de los conceptos que permitieron construir civilizaciones y que es esencia radical de las relaciones a cualquier nivel: el compromiso.

Se dice que el compromiso es uno de los factores que más influye en el desarrollo de una sociedad siendo, por la misma regla de tres, uno de los que más condicionan el devenir de un negocio si hacemos referencia a su grado en los profesionales de una empresa.

Pero hoy día, asentado como concepto de markerting evolutivo, va más allá de las relaciones humanas, por ello hoy queremos hablar del engagement desde la óptica del branding de empresa.

Hay personas que nos resultan muy agradables, con las que deseamos compartir momentos, espacios y tiempos; lo mismo ocurre hoy día con las marcas a pesar que ese sea todavía un campo poco explorado y la razón es simple: nos sigue pareciendo lo mismo la publicidad que el marketing de emociones.

La publicidad es el canal del que dispone una empresa para darse a conocer. El marketing es una de las barcazas que navegan sobre ese canal y nos permite llegar a destino más fácilmente y el marketing emocional es el tuneado que damos a nuestra barcaza para convertirla en el yate de lujo del canal que nos haga llegar de los primeros, sino el primero.

Sabemos de la dificultad de gestionar recursos humanos y que adquieran compromiso con su trabajo pero, ¿qué ocurre con nuestra marca? ¿sentimos que tenemos los mismos problemas? ¿somos atractivos o somos unos desconocidos más en un confuso mundo de marcas?

Detente 60 segundos a pensar cómo se visibiliza tu marca en tu sector. Son sólo 60 segundos, seguro que los tienes si quieres, te lo pongo más fácil , si cabe. Date respuesta a estas 3 preguntas:

1.- ¿Soy consciente de la necesidad de tener una marca visible para potenciar mi empresa y negocio?

2.- ¿Soy capaz de entender si mi marca es acorde con los tiempos, con mi modelo actual de negocio y con los medios digitales de difusión?

3.- ¿Me dicen muy a menudo o pienso que debería cambiar el diseño de mi marca?

El hecho no es plantearse estas preguntas como un problema sino como la vía de comprensión de una necesidad. Tu empresa es la base funcional de tu negocio y el sostén de profesionales y sus familias, vale la pena dedicarse a buscar vías de desarrollo que sedimenten y aseguren esta estructura.

No dar importancia a la marca porque no entiendas qué hacer con ella en un mundo globalizado y donde la comunicación audiovisual es casi una exigencia, es un error que puede costar caro a tu empresa. Y no es tanto cuestión de entender qué es eso del branding, – yo no tengo ni idea de fisioterapia pero confío en mi fisioterapueta cuando tengo un problema -, como de adquirir conciencia de cómo estamos posicionados respecto del entorno en que desarrollamos nuestra actividad empresarial.

Los seres vivos se adaptan a los ecosistemas en que viven para poder sobrevivir. No siempre sobreviven los fuertes pero siempre sobreviven los que saben adaptarse. El tejido empresarial es un ecosistema regulado por las mismas leyes que enunciaba Darwin. Y sí, no hay duda, aunque seáis pequeños podéis competir con los grandes. Hoy, sí. Pero debéis ser conscientes del entorno y de la importancia de vuestra marca.

¿Os habéis puesto a pensar por qué cuando hablamos de productos de gran calidad hablamos de «las grandes marcas» pasando por encima del producto en sí? Esa simple experiencia de vida profesional nos da la temperatura de la importancia sobre el amor por la marca.

«¿Y qué puedo hacer yo por mi marca?» os preguntaréis. La respuesta no es fácil si se generaliza porque cada uno tenéis vicisitudes de imagen específicas, pero sí es una respuesta simple: entender qué quiero conseguir con mi marca, porque ella es tu imagen en la calle. ¿Sabéis por qué hay tantas empresas con imagen tan mala? no es porque no quieran tenerla mejor, es porque no entienden por qué deben tenerla mejor. Todos somos conscientes que no solemos apreciar lo que no entendemos pero querer entender ya no es una opción, es una obligación.

Pero no pienses más en ti, piensa en tu cliente. Sí, sé que lo haces a diario pero, ¿lo haces como debes? Deberíamos pegar en un post-it de la nevera que «conseguir un cliente nuevo tiene un coste 6 ó 7 veces mayor que mantener uno que ya tienes» Y no hablemos de recuperar uno que perdimos.

Por ello debemos pensar primero en nuestros clientes fieles y hacer que amen nuestra marca para así tener la tranquilidad de poder activar acciones encaminadas a conseguir nuevos clientes.

Hoy día el Marketing de Atracción (Inbound Marketing) ligado al Marketing Emocional y de Contenidos (Engagement) están llegando a nuestras empresas con un empuje que hace tambalear el enquistamiento de nuestros conceptos comerciales. El mercado es más cambiante que nunca y está evolucionando más rápido que lo que muchas empresas visualizan. Entender que tu empresa debe cambiar y adaptarse se ha convertido, hoy día, una de tus líneas estratégicas.

Los nuevos canales de marketing conocen a la perfección cuáles son los nuevos deseos del cliente: el cliente no quiere ser molestado, quiere ser enamorado. El cliente no quiere esperar, quiere comparar y elegir. El cliente no quiere sorpresas, quiere leer sobre lo que compra y comprar sobre lo que lee.

De ahí la importancia de la marca, de los contenidos y del calor emocional que la marca genere en él.

Y todo pasa por la imagen que ese cliente recibe y guarda en su memoria de nosotros a través de nuestra marca. ¿Dejaremos que nuestros clientes fieles y potenciales dejen de motivarse con nosotros por no prestar atención a nuestra marca?

SI ESTA ENTRADA ES DE TU INTERÉS,
COMPÁRTELA EN TUS REDES SOCIALES
– GRACIAS –

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *